Sí a la vida espiritual de Unidad, No a la no dualidad mental.
 
 


El estado natural espiritual del ser Humano:

¿Quienes somos realmente?

¿Somos una mente con limitaciones, o somos una conciencia espiritual espaciosa y divina?

¿Cual es la verdadera fuente de paz, felicidad, plenitud y amor?

¿Cual es nuestra verdadera naturaleza?

Estos y otros interrogantes tienen una respuesta: Somos conciencia infinita de Unidad espiritual.

El amor, la paz, la armonìa y la felicidad que hemos estado buscando siempre ha estado disponible en nosotros mismos, aquí, en este preciso momento, ahora mismo.

Podemos finalizar toda búsqueda y dejaremos de luchar cuando nos perfeccionemos a travès de nuestro verdadero ser, en ese momento podremos hablar de libertad, estaremos experimentando una verdad esencial, habremos encontrado el mayor tesoro, la riqueza màs grande y dulce, será una verdad espiritual que transformará nuestras vidas por siempre.

Encontrarnos con nuestro verdadero ser espiritual que es la conciencia divina de unidad, y la no dualidad mental, no es una meta que sòlo pueden alcanzar unos pocos privilegiados, ella siempre ha estado presente dentro de cada ser humano, no es que ella viene y luego se va, somos nosotros los que hemos ignorado esta gran verdad celestial.

Debemos despertar del sueño del engaño, para poder darnos cuenta de que cada ser humano nùnca a estado separado de la realidad de la conciencia espiritual de Unidad, de que somos una conciencia infinita que nunca a tenido dualidad.

La unidad, es no dualidad, no dos, sino uno, la totalidad, todo hace parte de esa unidad, las cosas parecen estar separadas, parecen ser diferentes, pero en realidad todo lo existente conforma la unidad en esencia.

Los dedos de nuestras manos son diferentes unos de otros, pero no están separados, todos surgen de la misma mano, asì es la unidad espiritual.

Todos los seres humanos somos diferentes unos de los otros, pensamos diferente, sentimos diferente, tenemos diferentes oficios o profesiones, pero todos conformamos la verdad espìritual de la conciencia global de unidad, la dualidad mental es la que no permite ver esta realidad.
 
Todos estamos conectados desde nuestro origen, todos fuimos creados desde la misma fuente, y a esa fuente divina muchos regresaremos en cualquier momento si vivimos a nivel espiritual, los seres mentales no pertenecen a esta unidad espiritual que garantiza la salvación y la vida eterna esencial.
 
Desarrollarnos en la unidad esencial, tener nuestra experiencia espiritual y nuestro crecimiento en esta conciencia de unidad, ha de ser la misión de cada ser humano sobre la tierra si se desea ir de regreso al Padre.

¿Desde donde fluye el verdadero amor, la felicidad permanente,  lo pleno y lo compasivo?

Fluye desde la conciencia de unidad espiritual, desde nuestra verdadera naturaleza, la dualidad mental no conoce nada sobre la plenitud espiritual, Dios y el amor pleno, no son energías, son esencia pura, sobre lo espacioso y Universal, la dualidad mental está diseñada de tal manera que hoy se puede decir que se está amando y mañana se puede estar odiando, en la unidad espiritual todo es permanente, nada se transmuta de un estado hacia otro que sea opuesto, negativo o dañino, allí todo es perfecto y divino.
 
Cada uno de nosotros podemos experimentar la conciencia espiritual de unidad en nuestras experiencias cotidianas, por que la unidad es sencillez, simpleza, humildad, honestidad, amor, bondad, y compasión, conectarnos de nuevo con la fuente divina no requiere de practicas complicadas o extrañas, todo consiste en vivir de manera natural, sin permitir ser movidos por la dualidad mental, es conectarnos con todo lo que existe, con la esencia que nos vio nacer.
 
Los pensamientos que nacen desde el espíritu, no están separados de nuestra cabeza, de nuestras manos o de los dedos, no están separadas de nuestro cuerpo, todos los átomos, órganos, células etc, conforman una sola unidad espiritual.
 
La dualidad mental nos separa de la conciencia de unidad, debemos despertar e ir de regreso a nuestra verdadera naturaleza espiritual, la dualidad mental está hecha de energías, la vida espiritual es esencia sagrada y divina, una vez estemos allí, no debemos dejarnos seducir de nuevo por la dualidad que es la que nos hace sufrir a través de las emociones con opuestos si deseamos estar conectados a la fuente divina de manera permanente, vivamos desde nuestra conciencia de unidad, la conciencia espiritual que no tiene dualidad es nuestro verdadero estado original y natural.
 
A muchos nos parecerà que es dificìl vivir desde la unidad del espíritu, y optamos por mantener viviendo desde la dualidad mental, ya que esta nos cumple todos nuestros caprichos, no queremos sacrificar ciertas comodidades o malos hábitos que ofrece este mundo, preferimos seguir alimentando el sistema de la dualidad mental con nuevas creencias, en lugar de vaciar esa dualidad viviendo con humildad y sencillez, nos estamos engañando a nosotros mismos, la verdadera evolución espiritual comienza en el mismo momento que nos hayamos encontrado con la conciencia de unidad original.
 
La conciencia divina de unidad nos está esperando en este mismo momento, aquí y ahora, la unidad ,la totalidad, la verdad espiritual, no es una religión, ni una filosofía,es algo muy real que hay que sentir y experimentar.
 
Una vez hayamos derrotado a la dualidad mental que es la semilla de Satanás en el hombre, no dejaremos de existir, por el contrario, es cuando comenzamos a vivir, nos estaremos separando de lo que no hacía parte de nuestra verdadera naturaleza, estaremos conectando a la fuente divina de esencia Universal,se habrá acabado el juego de la ilusión mental.

El creer científico y filosófico, es el de hacer creer, de que todas las cosas están hechas de átomos y de energías, pero sucede que estos átomos se componen principalmente de espacio vacío, muchas respuestas espirituales se encuentran en lo que la ciencia llama ADN basura, los secretos espirituales se hayan en ese infinito espacio vacío, no en la inmensidad del Universo físico y sus energìas que ya tienen forma, en el interior de cada ser humano, en lo màs profundo de su ser, es que comienza lo espacioso de la esencia divina y su sabiduría, no en los pensamientos mentales hechos de energías, más allá de estas energías se encuentra el gran vacío de donde proviene lo que llamamos vida.
 
 

 

¿Qué es el amor y en dónde lo podemos encontrar?

 

 

Muchos de nosotros buscamos el amor por todas partes y aùn no lo hemos podido encontrar, lo que sucede es que al amor no se le busca, se le debe sentir, él mismo se encuentra en nuestra verdadera naturaleza espiritual.

 

 

El amor es una fuente de esencia que siempre està disponible para cada uno de nosotros, este nunca se esfuma o desvanece, siempre está ahí presente para quien se decida experimentarlo, el amor es lo más cercano que tenemos pero lo hemos buscado en los lugares equivocados.

 

 

A nadie le falta amor, todos lo tenemos en abundancia, el amor es simple y sencillo, el amor es sutìl, desinteresado y misterioso, el amor no es otra cosa que la mayor manifestación de la conciencia divina de la unidad espiritual, el amor es suave y delicado, el amor es lo màs intimo que tenemos, el amor es amable, honesto y muy simple, pero lo abarca todo.

 

 

No podemos decir que estamos viviendo desde el espíritu, si no estamos conectados con la fuerza esencial del amor, a la mayor fuerza invisible que no podemos ver ni escuchar, pero que es muy real, es esencial, eterno y Universal.

 

 

La conciencia mental exterior es el principio de toda separación debido a su dualidad, la conciencia interior es el origen y fuente del verdadero amor debido a su unidad, símbolo de la justicia y la compasiòn, toda la humanidad a pesar de sus diferencias, conforman un sòlo cuerpo de esencia espìritual, es lo que se puede llamar: la conciencia global divina del amor.

 

 

La conexiòn con la fuente del amor, es lo que nos proporciona la verdadera alegrìa, la que nos llena de armonìa y de paz, es la fuente de la sabiduría celestial, la que nos ilumina y nos da conocimiento, comenzamos a sufrir cuando vivimos en un mundo ilusorio exterior desconectados de esta fuente interior.

 

 

La conciencia de la unidad espiritual, es la que nos mantiene conectados con el todo, porque nos conecta con nuestro Padre Creador, si estamos en ese todo, ya debemos dejar de buscar el amor, la felicidad o la alegrìa, en los lugares equivocados, ese amor siempre ha estado en lo màs profundo de nuestros corazones.

Debemos permitir que nuestra conciencia espiritual interior comience a fluìr de manera natural, debemos aprender a escucharnos a nosotros mismos, debemos despojarnos de las caretas exteriores falsas.
La conciencia de la unidad interior clama por su libertad, la hemos dejado como simple espectadora, el verdadero amor se experimenta desde la verdadera conciencia, desde nuestra verdadera naturaleza espiritual, ese amor que nace desde nuestro interior es lo que en realidad somos.

Si dejamos de vivir desde la conciencia exterior mental basada en la dualidad, y nos dedicamos a vivir desde nuestro espíritu de unidad, deja de existir la conciencia que separa o discrimina, la conciencia que nos trae la soledad o el sufrimiento, las iras o los enojos, las tristezas o los dolores, los odios o los desamores, dejará de existir ese amor falso que es injusto e interesado, ese amor que ama a medias, que ama hoy y mañana, maltrata, ultraja, odia y hasta llega a matar, habremos recuperado nuestra verdadera naturaleza, nuestro verdadero ser.

 

 

Por mucho que traten de expandir la conciencia mental y sus energìas hacia el Universo fìsico, jamàs podràn encontrar la verdadera felicidad, o el verdadero amor, este es esencial e interior, es sutìl e invisible, allì se encuentra la verdadera fuente divina de unidad espìritual.

 

 

Si sueltas la dualidad mental junto a sus energías, el miedo, el susto o la duda huyen, estaràs contactando a tu verdadero ser, a tus verdaderos pensamientos, a tu verdadera fuente, si no estamos viviendo desde la unidad espiritual, estamos durmiendo un largo sueño, no somos conscientes de lo que somos en realidad.

 

 

Si no nos conectamos con nuestra verdadera naturaleza, el verdadero amor no puede fluìr, el amor es el que nos hace experimentar la verdadera vida espìritual, podremos experimentar tambièn el amor que fluye desde el interior de otros seres humanos que estàn conectados a la misma fuente divina y esencial, esto nos llena de alegrìa y de paz, es esa conciencia la que nos conecta a todos como un todo inseparable, nace de inmediato la compasiòn por los demàs.

 

 

La dualidad mental muchas veces nos hace creer que estamos vacìos, que nos hace falta amor, ese es uno de los motivos por los cuales muchas personas caen en las drogas, el alcohòl, el juego u otros vicios o adicciones, por que estamos buscamos afuera, lo que tenemos adentro, creemos que no somos amados, cuando la realidad es que estamos llenos de amor, nos estamos alimentando de una fuente mental que nos engaña y nos traiciona, a muchos los conduce a su propia destrucciòn.

 

 

Es nuestro propio amor que nos puede llenar de felicidad y de mucha paz, muchas veces nos enamoramos de una persona que no està enamorarada de nosotros, entramos en el juego mental de las obsesiones, las tristezas o soledades, el amor mental suele amar por interès, es un amor falso, la fuente del verdadero amor està dentro de nosotros mismos.

 

 

El ùnico lugar al cual podemos acudir para estar conectados con los demàs, se encuentra dentro de nuestro propio corazòn, en la conciencia interior, ya todos estamos conectados, ya todos somos uno pero en lo esencial, la conciencia de unidad fluye desde el ser interior, al igual que el verdadero amor.-

 

 

Lo que nos debe importar,es a cuantos amamos, no cuantos nos aman a nosotros, asì es la dulzura y delicadeza del amor desinteresado que nace desde nuestro verdadero ser interior.

 

 

Aportes:

 

                         rubendarisaristi@hotmail.com

 

                                El Espíritu Rubén López.

                                 El Profeta del Altísimo

                                    Armenia Quindío.

                                Colombia Sur América.

 

                        Los números del fin del mundo.

                        Gematría: 27 letras 27 números.

 

            Rubén López: Sangre descendencia de Yeshua.

 

           La Roca de la Creación: La Roca de La Salvación.

 

                                     2 Samuel 22:32

 Pues ¿Quien es Dios, fuera del Señor? ¿Y quien es Roca, sino sólo                                        nuestro Dios?

 

El Santo Grial: Yeshua El Verdadero Jesús: Sobre esta Roca Edificaré                                           mi Iglesia.